jueves, 13 de febrero de 2014

Cupido

El travieso niño que flecha los corazones no quedó inmune a sus propios hechizos. Cupido se enamoró de una humana y, luego de superar los obstáculos impuestos por los dioses, se le concedió la gracia del amor eterno.

El día de los enamorados no sería lo mismo sin Cupido, el pequeño dios del amor en la mitología romana. 





Mucho antes de la celebración del día de San Valentín, Cupido ya ocupaba un lugar protagónico en las festividades griegas y romanas dedicadas al amor.



También conocido como Eros en la mitología griega, este niño alado es hijo de Venus (Afrodita para los griegos), diosa de la belleza y la fertilidad. 






 





 Resulta extraño que Cupido, siendo un dios mitológico, sea representado por un niño. La historia cuenta que su propia madre, Venus, se sorprendió al comprobar que su hijo no crecía. Preocupada se dirigió al Oráculo de Temis, que le dijo: "El amor no puede crecer sin pasión".
En la Tierra de los humanos vivía una princesa llamada Psique (Alma), a la que Venus envidiaba por su gran belleza. Sin embargo, esta bella mujer no lograba encontrar marido pues los hombres que la idolatraban no se sentían dignos de ella. Un Oráculo predijo que Psique encontraría el amor en un precipicio.

Cuando Psique estaba en el borde del abismo, Venus envió a su hijo Cupido a eliminarla con sus flechas. Pero Cupido, al verla, se enamoró profundamente y creció hasta convertirse en un apuesto joven. Contra los deseos de su madre, Cupido se casó con Psique y fueron muy felices hasta que ella, incitada por sus envidiosas hermanas, rompió la prohibición impuesta por los dioses: miró a su marido siendo ella una simple mortal.
Como castigo Psique fue alejada de Cupido y desde entonces la arrepentida princesa recorrió el mundo en busca de su amado, superando los obstáculos que le ponían los dioses. Fue tanto lo que Psique luchó que finalmente el Olimpo decidió convertirla en diosa para que pudiera reunirse con su amado Cupido.
Desde entonces el amor ha sido simbolizado por dos corazones atravesados por una flecha: la flecha de Cupido.






Otra historia

En la antigua Grecia Cupido era conocido como Eros, el hijo de Afrodita, diosa de la belleza. Los romanos lo conocían como el dios del amor, hijo de Venus y Marte, el dios de la guerra. Él era el ayudante de Venus y canalizaba el amor hacia las personas mortales. Para lograr esto llevaba dos tipos de flechas, unas de oro con plumas de paloma que al contacto generaban un amor incontrolable y otras de plomo con plumas de búho que generaban una total indiferencia hacia cualquier persona.
Sus intenciones no siempre eran buenas, algunas veces ignoraba los mandatos de su madre y aprovechaba sus poderes para vengarse de sus enemigos, como cuando enamoró a Apolo de Dafne y a ella la hizo indiferente, causando que ella al final se convirtiera en un laurel.
 
                                                        
 
 
 
Con el tiempo Venus se preocupó porque su hijo no crecía, al consultar al Oráculo de Temis este le dijo: “El amor no puede crecer sin pasión”, lo cual se confirmó con el nacimiento de Anteros, dios de la pasión y hermano de Cupido. Cuando estaban juntos Cupido se convertía en un adulto, pero cuando se separaban volvía a ser niño.
En la Tierra nació una princesa llamada Psique, o Alma, quien creció para ser una de las mujeres más bellas del mundo. Esto causó los celos de Venus, quien le pidió a Cupido que la enamorara del hombre más feo, vil y despreciable que pudiera encontrar, pero al verla fue Cupido el que se enamoró de ella. Se casaron y la llevó a vivir en un castillo bajo la condición de los dioses de que ella tenía prohibido verlo.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Vivieron un tiempo juntos hasta que, convencida por sus hermanas, lo miró. Por este motivo tuvieron que separarse y Cupido se despidió diciendo: “El amor no puede vivir sin confianza”. Ella fue expulsada del castillo y pasó mucho tiempo recorriendo el mundo buscando a su esposo, en su travesía se topó con muchos retos fabricados por Venus. Psique llegó hasta el inframundo buscando a Cupido, en ese momento los dioses decidieron convertirla en una diosa para que pudiera regresar a los brazos de Cupido y estuvieran juntos para siempre.
Y debido a esa historia se incorporó a Cupido a la celebración del día de San Valentín, creada cientos de años después que la suya.










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